jueves 13 de noviembre de 2008

Dimelo al oido

...Dimelo al oido, dimelo con voz queda, apagada, que las palabras solamente no las pueda escuchar ningun otro pobre mortal. Dimelo con deseo, dime lo mucho que anhelas que sea primitivo y rudo. Que te aborde sorpresivamente, teniendo sed incontrolada de ti. Que te asalte cuando atraviesas el umbral que nos ha separado todo este tiempo. Besos incontrolados, leves dentelladas que amenazan con hacer sangrar nuestros labios, lenguas entrelazandose, furiosas, intentando ganar terreno en la boca del otro, imitando la danza sensual de una pareja de cobras al son de su fakir y que amenaza con ahogarnos a los dos...



...Susurrame discretamente, como echas de menos mis besos, recorriendo el contorno del lóbulo de tu oreja, bajando suave y ardorosamente por tu cuello. Una leve pausa que nos permite tomar aire de nuevo. Absorbo tu sabor, tu olor, en cada beso salado. Tu esencia va formando parte de mi espiritu una vez más. Tu piel se eriza cada vez que sientes mi respiración y mis labios, la punta de mi naríz rozandote levemente, acompañando mi tierno recorrido, explorandote alli donde otros solamente sueñan con acercarse...



... Cuentame muy bajito como sientes humedecerte en el momento en que mi lengua traviesa llega hasta el nacimiento de tus pechos desabotonando la brusa blancaconforme he ido bajando introduciendo mis manos en tu cintura desnuda sin quitarte la prenda todavía, amarrandote a mi para que no escapes, contemplando la silueta sobresaliente de tus pezones hinchados que coronan tus pechos medianos y que desafían con romper la prisión en las que estan envueltos...



... Ronroneame como expresas con suspiros el placer que sientes al verte liberada de esos grilletes que rodeaban tus pechos y el sentir de mi boca, de mis labios, de mis dientes, atrapando uno de los pezones enrojecidos, golosamente, sabor puro de hembra en celo en mi agradecido paladar al tiempo que te hundes entre los rizos oscuros de mi cabello agradeciendome con caricias y a la vez tirones intentando apartarme de ti, desesperandome todavía más si cabe, succionando con más fuerza, sin renunciar a dejar escapar mi presa recien capturada. Mi mano sube por el contorno de tu figura apresuradamente para apresar como un vulgar pulpo tu pecho libre, celoso y deseoso tambien de atenciones masculinas...



... Dime, dulcemente, con tu calido aliento acariciando mi nuca, de que modo arqueas tu espalda ofreciendome tus apetitosos frutos y adelantas tu pelvis, para facilitarme la tarea de degustarte... pero tambien para sentir mi verga, casi piel contra piel, como se va hinchando y creciendo notando perfectamente su grosor, frotandote contra ella disimuladamente, calibrando para tu satisfación su tamaño una vez más, demostración inequivoca del deseo sexual del macho, admitiendo sin ningun rubor que te fascina lo que puedes llegar a provocar en mi a pesar del tiempo que ha pasado...

... Haz que tus palabras lujuriosas lleguen a mi mente, cuentame sin detalle como te vistes sorprendida por mi atrevimiento, un pequeño respongo al notar las yemas de mis dedos avanzar por debajo de tu falda hasta el interior de tus torneados muslos, sintiendo el calor que emana de tu sexo avido de emociones fuertes pero sin tocarlo, solamente bordeandolo, haciendo que te muevas aun más, de manera más descadara, buscando el contacto directo, pero sin conseguirlo... dimelo, solamente tienes que decirmelo, vencer tu orgullo, pedirmelo, suplicar que te toque alla donde emana toda la fuente de tu placer...

... Dime al oido con la voz más ronca y lasciva posible como lames mi verga, liberada por ti misma, sacandola de su oculto escondite sin ningun tipo de temor. Sabor a almizcle y sudor... dimelo por favor, oh si!, dimelo, no te hagas de rogar, como recorres cada poro con tu lengua, como lo envuelves, como lo ensalivas, como te pone más cachonda notarlo crecer todavia más y cabecear en inquietantes espasmos, como el abultamiento de las verdosas y moradas venas semiocultas ocultas entre la piel morena roza los carrillos de tus labios, como degustas el sabor picante de las primeras gotas que escapan involuntariamente de mi glande y que mojan tu esquisito paladar, como gotas de saliva van bajando por todo su tallo dejando un caminito hasta desaparecer entre los pliegues de mis testículos que tambien crecen al ritmo que lo hace mi polla... me lo diras?

... Dime al oido, al tiempo que la palma de tu mano acaricia mi entrepierna desvergonzadamente en algun lugar público, de que manera recuperamos la pasión y el ardor inicial de nuestro encuentro. Cuentame lo que sentiste cuando te lleve hasta la mesa del comedor, tumbandonte sobre la madera pulida y te penetre sin miramientos, apartandote a un lado la pequeña braguita de encaje blanco, símbolo de la pureza impropia de la zorrita provocadora que eres, mostrando a mi ojos solamente unas instantes tu coñito abierto, húmedo, rosado, antes de llenarlo con mi tremula carne...

... Dimelo de nuevo entre susurros agónicos como te sentiste totalmente dominada por mi, penetrada hasta el fondo de tu ser, oyendo como mis testículos golpean sin descanso el nacimiento de tu suculento culo, como notas al igual que yo el inconfundible olor de dos personas que follan... cuentamelo, vuelve a recordar como me pedistes que te penetrara más y más fuerte, sacando mi verga hasta la corona de mi fresón para volver a hundirme en ti. Tus piernas rodeando mi cintura a la altura de mis riñones, nuestras manos entrelazadas, atrapandote contra la fria superficie que ahora arde y nuestras bocas encontrandose de nuevo en besos sacudidos, temblorosos por las arremetidas de mi nuestras caderas buscandose sin parar, olvidandonos de porque estamos en este mundo....

... Dime al oido, con voz postorgasmicas como llegastes al extasis, como te contraes y te aprietas a mi con más fuerza mientras te agitas casi sollozando... tu sexo apretando al mio en olas ritmicas provocando mi propio orgasmo, nuestros cuerpos tensionados, tocando el cielo con la punta de los dedos, pulsiones provinientes de mi miembro viril que desemboca en una explosión de caliente savia que sentiras como un rio escapandose de su presa, que te quema y a la vez te calma...

... Cuentame al oido, lo que sentistes cuando delicadamente cai sobre ti, agotados, sudorosos, transpirando a traves de nuestra ropa a medio quitar, agradecidos uno con el otro, besos tiernos que sellan nuestro amor y que prometen futuros encuentros tan gratificantes como este... me lo diras?

viernes 31 de octubre de 2008

Una historia de Halloween

...2 y media de la mañana. La fiesta esta en su punto más alto, decenas de personas, bailando, bebiendo, riendo y actuando deshinibidamente intentando encontrar pajeja para copular en esta noche de brujas, al amparo del escondite que les proporciona sus disfraces... La veo otra vez, lleva jugando al escondite conmigo toda la noche, mostrandose para luego esconderse de mi. Encendiendome para luego apagarme como una vulgar colilla. Me mira directamente, esta vez sin tapujos, apenas unos metros nos separa, ninguna barrera, excepto quizas la muchedumbre, nos impide acercanos...

...Parpadeo, y te encuentro frente a mi, vestida de negro, de vampiresa, de diosa de la noche a la que cualquier mortal le gustaría venerar y rezar. No dice nada, solamente se pega a mi en una acción felina, rapida como el rayo, nacidos y predestinados para encajar el uno con el otro. Huelo su fragancia a traves de su pelo azabache mezclado con el cuero de su disfraz que resalta la voluptuosidad de su cuerpo. Me hechiza, tengo una erección casi instantanea que seguro que nota. Sonríe complacida por el efecto conseguido. Me da un beso, suave, casi impeceptible, un toque ligero que consigue encenderme todavía más, al tiempo que nuestros cuerpos se mueven acompasadamente al ritmo de la música, pero casi no la oigo, como si estuviera muy lejos de alli o alguien hubiera bajado de repente el volumen... Me pide que la siga, en susurros. Oigo mi nombre salir de mi boca, imposible, apenas nos conocemos...

... Se pierde entre la gente sudorosa y voy tras de ella. Salgo del lugar. La veo, perdiendose en la noche extrañamente templada. Aparece y desaparece, o eso me lo parece a mi, exactamente como había pasado en la fiesta, esquiva y a la vez determinante, indicandome que debo seguirla, pero sin mostrarme realmente quien es. Algo dentro de mi me avisa de que algo va mal, que me vuelva ahora que aun puedo... pero su voz hechizadora todavia resuena en mi mente, prometiendome placeres inverosimiles y llamandome como nadie me ha llamado antes... demasiado para poder resistirse...

... La veo, esperandome, apoyada contra una pared en algun callejon. Me vuelvo para ver por donde he venido, no se donde estoy, pero en esos momentos no me importa, siento deseos casi enfermizos de poseerla ahora mismo y la lascivía puede a la razón, no se como lo ha hecho pero me tiene completamente dominado y a la vez se ha acorralado ella sola en aquel inhospito callejon...

... Nuestras bocas se devoran con hambre de meses. Sus labios tienen la dulzura de las fresas, del azúcar... de la lujuria incontenida... Me empuja, quiere que la vea. La cremallera de su disfraz situada en la parte delantera y que cruza todo su cuerpo hasta su pubis, se desliza casi mágicamente hacia abajo, liberando su cuerpo del cuero que la aprisionaba, mostrandome formas casi imposibles. Su piel blanquecina y suave hace contrastes con la oscuridad de su cabello y sus ojos. Sus pechos son grandes, tungentes, de pezones rosas palidos, deseando ser besados por unos labios agradecidos, y su pubis gracilmente recortado en forma de corazón con la puntita casi tocando su hinchado clítoris dice a cualquiera que es un organo que no hay que olvidar de tratar con delicadeza...

... Se arrodilla ante mi, liberando mi verga de su encierro. Baja mi ridiculo pantalon de pirata de pelicula de los años 50 y mi polla salta en un vaiven ansioso casi diria que incluso doloroso... Su lengua viperina me estudia. Toques cortos, suaves y babosos recorren mi glande, la corona de mi prepucio y los recovecos de la venas purpuras que se me marcan por todo el tallo hasta mis repletos testículos, haciendome suplicar con mis gemidos... deseo que la engulla, que la chupe, que la lama... deseo enterrar mis dedos entre sus sienes y obligarla a cumplir esa pervesidad hasta poder correrme dentro de su laringe, pero me tiene en su poder, y hace conmigo lo que se le antoja sin que yo pueda hacer nada...

... Se incorpora haciendome temblar de placer y se apoya de nuevo contra la pared para luego volver a llamarme... La punta de mi verga llama a la puerta de su coño totalmente empapado... A una orden suya alzo una de sus piernas sujetandola por el nacimiento del enves de su rodilla y la penetro de una sola embestida. Entra como una espada en su baina. Nos quedamos asi unos segundos, estudiandonos como dos completos desconocidos... dos completos desconocidos realmente somos, aunque ella parece saber lo necesario para tenerme alli... El volcan de su sexo me quema. Gotas procedentes del interior de su conejito mojan mis inflados testiculos deseosos del alivio del orgasmo... Embisto de nuevo, una, otra y otra vez. Bufamos y sudamos como los animales sexuales que en esos momentos somos. Gemimos, ella desafiante, teniendo siempre el control, yo casi desesperado buscando mi propio extasís. Nuestras bocas se vuelven a juntar y ahora enrosca sus piernas sobre mis caderas apoyando nuestro peso sobre la mohosa pared de ladrillos. Saboreo su cuello, y el nacimientos de sus prominentes pechos. Su piel es fria en contraste con el inmenso calor que procede de su ser... No me puedo controlar, y entre movimientos espasmodicos, entre un rugido que casi me cuesta reconocer de mi mismo, me corro instantes despues de que lo haga ella. Las contracciones de su sexo aprietan mi verga que suelta litros y litros de savia en continuos disparos incontrolados inundandola con mi esencia...

... Y es entonces, cuando sus dientes se hunden en la carne de mi cuello, cuando sus colmillos de loba enfurecida, de zorra del infierno, de diosa de la noche golosa buscan mis venas mas tiernas, cuando el olor metálico de mi propia sangre llega a mi nariz llenandolo todo, comprendo que me ha proporcionado mis últimos instantes de placer terrenal en compensación por convertirme de manera involuntaria en su pelele por el resto de la eternidad...

jueves 23 de octubre de 2008

Cunnilingus

... Abres las piernas lentamente en tijera cuando me notas salivando tu ombligo, el pozo de todos mis deseos camino al más absoluto de los cielos, y empujas mis sienes hacia abajo juguetonamente, mientras finjo resistencia, sonriendo picaramente con esa sonrisa de niña perversa que tanto me gusta arrancarte...

... Una minúscula braguita blanca cubre tu sexo ansioso de caricías y mimos. Empujas las caderas, ofreciendomelo, impaciente, jugando de nuevo, retandome... tus juegos acaban cuando mi indice recorre delicadamente el borde de tus abultados labios por encima de la tela, desde el pubis hasta el final de tu sexo. Respiras profundamente. Tu coño esta extremadamente sensible a cualquier contacto. Repito el proceso nuevamente, recreandome en ello. El algodón de la braguita se pega a tu piel mostrandome el relieve de lo que oculta tras de sí. A mi olfato empieza a llegar ese olor único en cada mujer y que nubla el buen juicio de su macho...

... Mis manos suben por tus muslos hasta enredarse en el elástico de la única prenda que decora tu cuerpo. Entiendes perfectamente mis intenciones y levantas levemente la pelvis en un movimiento cargado de sensualidad y abandono, solamente lo justo para permitirme manioblar. En unos instantes la prenda interior cuelga casi obscenamente de uno de tus tobillos... A pesar de la penumbra reinante, puedo diferenciar perfectamente el reflejo de las primeras gotas de rocío, como una flor que se abre al amanacer a un nuevo día, que haran bailar mis pupilas gustativas...

... Te miro directamente a los ojos, aceptando el desafío que antes me lanzastes orgullosa, en el momento que la puntita de mi lengua da los primeros toqueteos curiosos por tus labios verticales. Me deslizo entre la piel suave y rasurada dando suaves lengüetazos, conociendote por primera vez, explorando tu íntimidad con la precaución propia del terreno desconocido, introduciendome milimetro a milimetro en tu hendidura del rosa del romanticismo y del purpura de la pasión...

... Cierras los ojos, dejandote llevar por el ritmo que marco. Tus manos se enreden entre mi cabello. Lo acarician animandome y tiras de mi intentando recobrar el control sin conseguirlo. Te Saboreo con glotonería, con gula, con hambre de 1 semana. Sabes a mar, a hembra, a dulce y rica miel, a sudor agrío... Te huelo, te disfruto, te memorizo. Tus gemidos, tus movimientos, me excitan. Mi verga crece y se endurece aprisionada entre mi bajo vientre y la sabana, la misma sabana que recoge con humildad en un charquito mi saliva y tus jugos que se deslizan entre tus muslos...

... Encuentro tu clítoris, hínchado, pidiendo egoistamente sus atenciones, la perla mas bonita de la creación concebida unicamente para el extasis... Tus roncas palabras y susurros guian tu placer a traves de mi lengua. Sigo tus susurrantes ordenes. Enrosco mi lengua y mis labios como una boa extrangulando a su presa en tu perlita. Lamo, chupo, beso, babeo, acaricio, siempre segun tus instrucciones, siempre siguiendo tus deseos...

... Mi dedo corazón tantea tu húmeda entrada moviendose en pequeños círculos imitando a mi lengua. Pegas un pequeño respingo cuando notas mi dedo entrando en tu mojada cavidad, sin prisa pero sin pausa, centímetro a centímetro, dulcemente pero sin compasión, desde la roma uña hasta el nudillo. Siento las paredes elásticas y pringosas envolviendome, calibrando el grosor del intruso invasor, quemandome con tu calor, con la esperanza de que sea mi polla deseosa de dejar su savia quien te esta penetrando... pero eso vendrá luego, solamente cuando te haga tocar el cielo con la punta de los dedos...

... Noto tus contracciones preorgasmicas dentro de ti, tus jadeos van creciendo en intensidad. Paro. Te sorprendes. Dejas de gemir. Me miras enfadada. En tus ojos veo la lujuria insatisfecha y el orgullo herido. Quiero hacerte sufrir, deseo que supliques por obtener tu propio placer. Acaricio superficialmente para tenerte en vilo, para que no olvides que ahora soy yo quien mando. Se que te vengaras, se que me haras lo mismo, que me haras sufrir de la misma manera y que disfrutaras con ello, pero no me importa, solamente vivo para sentir estos momentos...

... Un "por favor" casi inaudible escapa de tu garganta. Te oigo pero no es suficiente. A ese por favor le sigue otro y otro más, cada vez más alto, cada vez más humilde... Entierro mi lengua en tu rajita, separando los labios con el pulgar y el índice, dejando a mi total merce tu sexo, lamiendo agresivamente en círculos concentricos, penetrandote a ritmo vertiginoso con el afortunado dedo... Gimes, te tensas poco a poco, me siento rodeado por tus suspiros, por tu olor, por tu ser. Aprietas tus pechos con fuerza, casi con violencia hasta que explotas. Levantas tus caderas empujando incontrolablemente y suaves espasmos te recorren, me ahogas y la vez me das la vida. Quedas con la boca abierta sin que ningun sonido salga de tus labios, segundos que parecen horas interminables.... Poco a poco te relajas, dejas caer tu cuerpo sobre la cama, respirando con celeridad, y te abrazas a la almohada hasta que vuelves a reparar en mi presencia, sonriendo como al principio, pero ya no hay lascivia, solamente agotamiento y complaciencia... ¿mi premio? mi recompensa eres tu y ahora mismo voy a abrir el lacito y tomar posesión de ello...

jueves 16 de octubre de 2008

Recuerdos de juventud

Recuerdo como si fuera ayer mismo... Recuerdo la puerta de entrada obstaculizando mi paso, separando el santísimo cielo del tenue purgatorio de aquel pasillo que cada vez me parecía más frío y que había recorrido momentos antes... Recuerdo el corazón latiendo furiosamente presa de la ansiedad, al ritmo de mis nudillos temblorosos golpeando tímidamente la dura madera, la garganta seca y mi cuerpo recorrido por el sudor producto del nerviosimo...

...Recuerdo su recibimiento al abrirme, sus dulces, roncas y la vez provocativas palabras escapando de esa sonrisa que despertaría la líbido de un moribundo "Hola chiquitín, has tardado mucho... me estuve dando un baño de agua... caliente, que pena, tu hubiera enjabonado... sin dejar nada"... Recuerdo haberme quedado embobado, cortado, turbado y fascinado. La piel que tanto había soñado tocar, el cuerpo que habia inspirado mis sueños más húmedos ese último año y que tanto había deseado poseer se escondía a escasos centímetros de mi dentro del tacto mullido del albornoz...

... Recuerdo que ella percibió mi turbación y duda a pesar de la tentación que me estaba ofreciendo. Mi familia vivía justo debajo y el miedo de que algun vecino pudiera averiguar lo que estaba apunto de ocurrir me atenazaba... Recuerdo que, ante mi sorpresa, en un gesto que solamente puedo definir mezcla de impaciencia y lujuria contenida, deslizó su mano por debajo del albornoz a la altura de su sexo hundiendo sus dedos entre los pliegues sedosos de su conejito, recorriendo la hendidura de abajo hacía arriba, hacia el clítoris, como un cuchillo que se desplaza por mermelada antes de ser untado en la afortunada tostada... Me da a probar sus dedos introduciendolos suavemente como había hecho hace unos instantes pero esta vez en mi boca. Cierro los ojos, su sabor inunda mis papilas gustativas... lamo, chupo, degusto, es dulce y a la vez salado, el manjar más esquisito que jamas había saboreado hasta el momento. Mi lengua recorre toda la anatomía de sus dedos, al tiempo que la agarro por la muñeca casi violentamente, para que no se escape... me pincho con sus uñas y disfruto de la suavidad de sus dedos húmedos por sus jugos y mi saliva... en ese momento desaparecen todas mis dudas, solamente quiero poseerla, daría mi vida por ello... sabe lo que se hace, lo ha conseguido...

...Recuerdo avanzar detras de ella, guiandome hasta su habitación. Pasamos por la habitación de Carlos, su hijo, amigo de toda la vida, compañero de juegos, solamente un año más pequeño que yo, donde hemos compartido tantos buenos momentos juntos... Recuerdo como su albornoz se desliza por su cuerpo quedando colgado de su mano, arrastrandolo de manera sensual y despreocupada indicandome el camino a seguir si quiero disfrutar con ella las mieles del sexo , mostrandome el enves de su maravillosa anatomía... olfateo su maravillo olor, a hembra en celo, a jazmín, a sales de baño y puedo ver perfectamente el movimiento bamboleante de sus voluptuosas caderas que antes solo podía adivinar. Los cabellos, rojizos, largos, del color del fuego del infierno caen por su fina espalda, ligeramente empapados, dejando caer algunas gotitas que corren hacia abajo para poder besar el nacimiento de su ano y de su sexo...

... Recuerdo haber pensado porque esa mujer, esa Venus, esa Diosa de edad madura repleta de lascivía, puede buscar el placer en un niñato de apenas 17 años sustituyendome por su marido, un hombre que me parecía el ser más idiota y ciego que seguramente alla existido...

... Recuerdo los primeros besos, tumbados en la cama, ella desnuda, yo vestido, apretando su piel blanquecina contra mi, sus pechos grandes, de turgentes aureolas y pezones rosados clavandose en mi torax. Su boca, su lengua, sus labios enseñandome a besar de verdad. Nuestras respiraciones acelerandose poco a poco de manera acompasada conforme nuestros besos crecen en impetu... Recuerdo mi polla, totalmente erecta, por y para ella, contra su pubis, mis movimientos impacientes de cadera buscando algo más que el simple roce... su sonrisa, el brillo de sus ojos al sentirme y al sentirse complacida por el tamaño de mi miembro viril y sobretodo por sentirse deseada de nuevo, por sentirse de nuevo mujer...

... Recuerdo, su cuerpo descendiendo sobre el mio. Su mano sosteniendo mi verga, tan dura que casi no se puede despegar de mi bajo vientre... guiandola hacia la entrada de su coño humedo como antes había hecho conmigo... Recuerdo los primeros roces electrizantes contra sus labios verticales. Mi glande amoratado cosquilleando su entrada. Ella de cuclillas encima mio, autopenetrandose. Dejando de respirar los dos ese segundo hasta que haberme hundido en ella de un solo golpe hasta la raiz, mojando mis testículos deseando solar su carga...

... Recuerdo nuestros rizos enredandose, queriendo imitar nuestro deseo, los mios oscuros, los suyos cobrizos. Me cabalga, hincando sus rodillas en la cama, primero despacio, casi desesperante, subiendo hasta casi el glande para luego bajar con el impetu de la más experta de las amazonas. Recuerdo haber deseado suplicar piedad, pero de mi garganta solamente escapan gemidos y palabras casi sin sentido. Su coño quema mi verga, mi polla llena su coñito...

... Recuerdo el placer del orgasmo embargandome, sensaciones vertiginosas que golpean mis sienes para bajar hasta mi sexo y descargar en ella mi savia en continuas descargas, un suspiro por cada descarga de placer, como cuando llame a la puerta, como los segundos que transcurrieron al seguirla... Recuerdo sus dulces palabras en mi oido, su cuerpo sudoroso pegado al mio sofocado... Sus caricias, su pelo cayendo por el contorno de su cara, sonrojada, convirtiendola en el animal más bello de la creación... y sus besos, primero tiernos y luego como de nuevo otra vez apasionados, volviendonos a conocer de nuevo...

... Recuerdo mi verga creciendo de nuevo dentro de ella, su sorpresa inicial, y una frase que sale de sus deliciosos y sonrosados labíos, solamente una frase "Bendita y dulce juventud"... Recuerdo haber rodado con ella por la cama y haber sido yo quien esta vez es quien la folla... el entrechocar de nuestras caderas, el ruido pegajoso de las impetuosas penetraciones, el blanquecino de mi semen asomando por el tronco de mi miembro, sus dedos encontrando el abultado clítoris, acariciandolo en movimientos circulares, buscando su propio orgasmo que llega solamente instantes antes que el mio, haciendonos temblar como si hubieramos contraido alguna enfermedad maléfica...

El teléfono hace que vuelva a la realidad y abandone mis pensamientos. No me tomo prisa por cogerlo, las imagenes todavía estan presentes en mi fuertemente, de manera deliciosa, haciendome compañía... Mi madre, tiene una sorpresa para mi, alguien que ha ido a verla y que desea saludarme... segundos de silencio y solamente una voz, dulce, ronca, provocativa... y demasiado familiar... desde el otro lado del auricular que solamente dice "Hola chiquitin, ¿como estas?"....

miércoles 20 de agosto de 2008

Fuegos artificiales

Ni incluso aquella noche de mediados de agosto, en aquel pueblo perdido del interior que aspira a ser llamado ciudad, escapamos del calido viento subsahariano que tanto anuncia la televisión, que mezclado con la brisa mediterranea provoca que no solamente haga un calor agobiante sino que ademas sea húmedo y pastoso haciendolo todavia más sofocante. Calor que invita ha hacer mejores cosas que estar de pie esperando... miro mi reloj, las 12 menos 20 de la noche indican sus danzantes agujas, 20 minutos nada más para la hora mágica, punto de salida donde se dan rienda suelta a todo tipo de deseos ocultos que no podemos manifestar a la luz de dia... en el cielo luna creciente ocultando sus secretos parcialmente, casi incitadora, haciendo imaginar cosas que sonrojarian al más libertino... en la tierra una multitud de gente parloteando, sudando, riendo, aburriendose, solamente eclipsados por el ruido de los típicos grillos en época de celo sonando como canción de fondo... en el cielo, las estrellas, parpadeantes, observandonos insignificantes como realmente los seres que somos... en la tierra, mi amada y yo, yo y mi amada, tan hermosa y radiante como siempre, resplandeciendo con luz propia entre tanta mediocridad. Me atrae como una polilla cuando se siente atrapada por una bombilla... saboreo lo salado de mi sudor al relamerme los labios. Mis manos vuelan como tentaculos de un mítico leviatan hasta la cintura desnuda de mi amada. Mis palmas sudorosas se afianzan en su tibia y suave piel, pegandose como las ventosas que imagino que tengo, atrayendola hacia mi. Se gira un segundo, sonrie entre amorosa y maliciosamente, satisfecha de si misma, sabe que siempre consigue volverme loco, que pierdo la cabeza por ella estemos donde estemos y haga lo que haga. Se inclina suavemente sobre mi, apoyando su espalda en mi pecho y me recompensa ofreciendome sus labios que beso primero con ternura y luego con extrema pasión apretandola aun más contra mi ser, nuestras lenguas recuerdan a serpientes entrelanzadas moviendose al son que marca el sonido de una hipnotica flauta... me pierdo entre los rizos de su larga cabellera azabache que llenan de caricias mi cuello y barbilla... su afrodisiaco perfume llega hasta el más remoto rincón de mi cerebro, resaltado por las propia transpiración de su cuerpo, haciendolo todavia más erótico, más irresistible, más sensual... quiero cogerla de la mano, y arrastrarla fuera de esa multitud que nos acorrala, llevarla conmigo, huyendo de alli, y en algun callejón, lejos de miradas obscenas, poseerla contra alguna sucia y rancia pared de algun edificio viejo, sus piernas rodeando mi cintura, su boca mordiendo la mia, sus uñas clavandose en mi espalda y mi verga haciendo estragos en su estrecho interior... se que la siente, siente mi polla creciendo, llenando el escaso espacio que nos separa, el palpitar de mi miembro que cabecea contra el nacimiento de mi pantalón apoyado en el nacimiento de su espalda y el final de su fantástico culo. Tambien se ha dado cuenta, de mis manos descendiendo descaradamente hasta tocar los torneados muslos, justo donde terminar su pequeña minifalda negra... Me susurra un "aqui no", una prohibición sin fuerza, que ni sus gestos, sus pequeños suspiros y su cuerpo corresponden, al contrario, me pide su mirada que continue, que vaya más alla, que la guie ahi mismo hasta las puertas del paraiso... me cuelo por debajo de su falda, rozando con mis yemas en círculos acariciantes hasta tocar el elástico de su minúscula y vaporosa ropa interior. Separa las piernas ligeramente, dejandome paso, lo desea tanto como yo. Mis ansias pueden conmigo, mis dedos rozan su sexo por encima de la tela, suaves roces apenas inexistentes. Me doy cuenta que la prenda esta pegada a su coñito, amenazando con introducirse entre los gorditos labios vaginales. Mi dedo corazón reconoce cada pliegue, cada gota de olorosa húmedad, cada rugosidad que tantas veces he tenido el privilegio de recorrer. Gime, gimo acompañandola. Se mueve al son de mis dedos rozando mi verga, haciendome ver las estrellas que igualan en intensidad a las del cielo que nos cubre. Por mi mente pasan de nuevo mil y una ideas perversas que de una u otra manera pienso llevar a cabo. Guio su mano hasta mi abultado paquete, su palma se interpone entre nuestro nexo de unión, sus dedos recorren al igual que hago yo mi sexo hinchado. La agarro de la muñeca para guiarla hasta mi cremallera... parece comprender, con parsimonia la va bajando poco a poco, haciendo oir el inconfundible ruido, liberando su juguete favorito sudoroso y resbaladizo que tiembla al sentir primero el tacto de sus dedos y despues el nacimiento de la rajita de su culo, tapado de nuevo, pero esta vez por la escasisima falda... Vuelve a besarme con fiereza, como si intentara pasarme todo lo que siente en una sola bocanada de aire... no se como, no se cuando, pero en mi bolsillo deposita sus braguitas liberandose de toda atadura posible, diciendome sin palabras que esas mil y una ideas perversas tambien forman parte de ella. Me agacho todo lo disimuladamente que puedo y embisto con fuerza, mi glande en entierra en ella, siendo abrazado por tan maravillosos petalos. Nos quedamos asi, unos segundos, rigidos, como estatuas de marmol, dejandonos llevar por las sensaciones que se agolpan en nuestras sienes y nuestros sexos y por primera vez, soy consciente de que no estamos solos. Miro a mi alrededor, pero nadie parece reparar en nosotros, estan pendientes del cielo, esperando a que se inicie el castillo de fuegos que cierre las fiestas del pueblo... El segundo golpe de caderas la coge de sorpresa, hundiendo mi polla completamente en su conejito. Se pone de puntillas para recibir mis acometidas casi sin control, maravillosa bailarina que solamente danza para mi. Nuestras gargantas ahogan los gemidos que en otro momento, en otro lugar no censuraría. Se apoya en un muro de ladrillos imaginarios para soportar el peso que recargo sobre ella. Muerdo su cuello, el chapoteo de nuestros sexos golpea mis oidos como si de una taladradora se tratara. Tiro de su pelo para embestir mejor... la estoy utilizando egoistamente para mi placer y a la vez obtiene placer ella misma sintiendose la inspiración de mis deseos. Siento su lubricación empapandome, siento sus contracciones fruto de un orgasmo inminente y siento las mias propias que imparablemente se va a desatar. Respiro con dificultad. Gotas de sudor recorren todo mi cuerpo. Me mareo. La gente a nuestra vera se exalta, las 12 de la noche, las campanas de la iglesia suenan con fuerza, una penetración por cada campanada, cada vez más fuerte, cada vez más duro, compitiendo por ver quien martillea con más potencia... mi vientre se contrae, el cosquelleo del orgasmo sacude toda mi verga. Me vacio en ella, llenandola de con mi simiente en continuas pulsaciones que ahora acompañan al latido de nuestros corazones. Por segunda vez nos quedamos rigidos, disfrutando del momento, sin atrevernos a movernos con el temor de que desaparezca tan dulces sensaciones... a lo lejos se oye el primer estallido, una lluvia de colores inunda toda la plaza mientras palmeras electrizantes decoran el cielo... siempre recordare esa noche, no por las fiestas, no por el castillo final, no por el pueblo en si... sino por nuestra propia celebración...

martes 5 de agosto de 2008

Mis besos

Te contemplo desde umbral de la puerta. El aire del ventilador mece tu pelo y suaviza tu cuerpo mientras mi mirada te devora en mil y una escenas diferentes... es increible lo hermosa que estas solamente vestida con esa pequeña pulsera que adorna tu tobillo derecho. Me devuelves la mirada, sonriente, y con el dedo índice me pides que me aproxime a ti... me siento como el malvado lobo que se acerca de puntillas a un sabroso corderito... me siento a tu lado, recibiendo tambien el agradecido aire... doy mis primeros besos en tu frente, suaves, casi paternales acompañados por caricias en el nacimiento de tu largo cabello azabache. Mis labios bajan por tu tabique nasal, besos casi impeceptibles, cariñosos, hasta tocar la puntita redonda de tu nariz y que te hacen sonreir de nuevo, esta vez por las cosquillas que te produce mi barba de 3 dias... besos en la comisura de tus labios que hacen abrir tu boca, ansiosa por recibir la mia... besos apasionados que nuestras lenguas multiplican por mil, que amenazan con dejarnos sin respiración... dulce ahogo... consigo liberarme de tu hambrienta boca, que boquea buscandome durante unos breves segundos, hasta que vuelves a sentir mis besos en el interior de tu cuello justo debajo del lobulo de la oreja... aspiro con fuerza tu perfume... me embriaga... me marea... cierro los ojos y por unos instantes, abandonando los besos, dejandome llevar por esas sensaciones que nublan mi mente... besos rapidos, curiosos que descienden por tu antebrazo hasta el codo y vuelven a subir por el interior del mismo hasta llegar a la axila perfectamente rasurada. Una pequeña gota de sudor se cuela entre mis labios y lo saboreo, pequeñisimo preludio de lo que puede venir a continuación... besos que prodigo por el contorno de tu generoso pecho, recreandome más de la cuenta, sabiendo que lo que deseas es que me apodere de tu pezón hinchado con la misma pasión con la que antes lo hice con tus exhuberantes labios... besos que se enroscan en torno a tu pezon, haciendome daño con la extrema dureza del pequeño organo desafiante, succiono con fuerza... pequeña mezcla de placer y dolor que hacen que de tu garganta aflore los primeros gemidos de placer. Me muevo hasta tu otro pecho, propinando besos por tu canalillo como si fuera tu propia boca, como si quisiera callarte. Mordisqueo el otro pezón, celoso por no haber sido el primero en tener mis atenciones bucales, al tiempo que estrujo amorosamente el pecho que acabo de abandonar a su suerte, abarcandolo con toda la palma de la mano... más gemidos que solo son tapados en parte por mi respiración ansiosa... besos que descienden por tu cuerpo, hasta topar con el hoyito de tu ombligo. Meto mi lengua en el imitando los movimientos familiares que tantas veces he propinado a tu rosado clítoris. A mi fosas nasales llega los primeras pinceladas del aroma de tu sexo, cosquilleando todo mi ser... por segunda vez aspiro fuertemente... por segunda vez vuelvo a perderme en un mar de maravillosas sensaciones casi orgasmicas... y por primera vez tengo que controlarme para arrancar mi ropa y hacerte mia en ese mismo instante... Besos sonoros que se acercan a tu pubis, provocados por el transpirar de tu cuerpo, impaciente por esperar lo inevitable y aun asi tan lejano todavia. Llego hasta el nacimiento de tu rajita y subo con la lengua de nuevo hasta tu ombligo... sueltas un bufido de impaciencia y yo desde donde estoy un beso al aire picaramente y un guiño de ojo , promesa de que recibiras tu premio... Besos que porfin tocan el borde de tu sexo. Abres tu piernas, automaticamente, como una hermosa flor al amanecer empapada de fresco rocio mañanero mostrando los secretos que oculto durante la noche. Mi lengua se introduce entre los labios de tu ... Saboreo con deleite la más dulce de las mieles que pueden existir, gimes más fuerte y tus manos se enreden entre los rizos de mi cabeza instandome a seguir. Mi musculo rosado explora la abertura que tantas veces ha recorrido mi verga egoista, quemandome más que las más grande de las pasiones que domina mi alma. Mi lengua es sustituida por mi dedo corazón, pobre, aunque placentero sustituto de mi miembro viril, imitando los movimientos de esta al penetrarte y recorro los recovecos de tu conejito intentando memorizar último centimetro de piel, hasta que mis labios porfin dan con tu clítoris más enrojecido palpitante y tentador que nunca. Levantas las caderas, facilitando mi acción, empujando mas tu ... contra mi rostro, contra mi mano, buscando el extasis que se acerca vertiginosamente. Mi lengua recorre tu pequeño musculo del deseo de abajo a arriba y en circulos concentricos dando suaves golpecitos con la puntita. Arqueas la espalda. Abandonas mi cabeza para apretar con fuerza la sabana de la cama manchada por mi saliva y los fluidos de tu intimidad. Te corres sin parar con jadeos que amenazan con excitar hasta el mismisimo dios de la lujuria. Lamo todo tu sexo, no dejando escapar ni una gota de tu dulce humedad al tiempo que sujeto tu cuerpo... Besos relajantes, tiernos, complacientes, babosos, que bajan por tus muslos aun temblorosos, marcados por mis manos. Vas recuperando la normalidad cuando mis labios ponen fin a su trayecto besando tus tobillos y pies... porque al fin y al cabo solo soy eso, un humilde vasallo, un servidor fiel, un esclavo a tu servicio, que siempre estara a tus pies... que sera lo próximo que me pidas?

miércoles 30 de julio de 2008

Esos ojos azules

Deambulo por la casa, triste y melancolico, como un pajaro encerrado en una hermosa jaula de cristal sin posibilidad de salir al exterior, hasta llegar a nuestra habitación. Entre los cajones desordenados del armario encuentro su bikini y busco en el, en su tacto, en su olor, en su color, algun resquicio de los buenos momentos que vivimos bajo el sol del verano pasado. Me tumbo en la cama y aspiro su aroma con ansia animal desconocida para mi, intentando escapar de la carcel donde estoy ahora, deleitandome con ello..., encuentro el disparador necesario, cierro los ojos y mi mente vuela... recuerdo perfectamente la última vez que llevó esas pequeñas prendas, ese caluroso dia de mediados de septiembre en aquella cala apartada del agobio de la civilización... recuerdo nuestros juegos, su sonrisa picara, la forma de aprovecharme cada vez que tenia que poner crema en su magnifico cuerpo solamente tapado por ese bendito bikini, el rumor suave de las olas queriendo morir en la orilla, la modorra de la tarde y nuestros besos tan apasionados como la primera vez, como si nos quisieramos conocer de nuevo... pero sobretodo recuerdo nuestra vuelta a casa en aquel autobus de linea... como me arrastró hasta los discretos asientos del final del mismo... Nuestras lenguas explorando la boca del otro en asfixiantes besos donde el tiempo parece haberse parada solo para nosotros. Mi mano atrevida sube recorriendo con yema de los dedos desde su rodilla hacia el ardor del interior de sus muslos. Mi dedo corazón sube por la tela de su bañador arrancando de su boca los primeros ronroneos de satisfacción ahogados directamente en mi garganta. Subo explorando debajo de su camiseta de tirantes agarrando con fiereza su pecho, justo por debajo del pezón erecto. Su palma va directa a mi erecta verga, mi bañador apenas pueda contenerla, golpeando mi glande ritmicamente contra el elástico. Bajo mis caderas, facilitando su acción. El mundo para nosotros ha dejado de existir, ya no nos importa nada a nuestro alrededor... solo nuestra pasión. Noto que abandona mi miembro y como pelea con el cordel de mi pantaloncito, intentando liberlarla de su encierro. Mi polla sobresale desafiante y porfin la acaricia sin que nada estorbe su avance. Su masturbación suave hace que ahora sea yo el que empiece a gemir apagadamente. Su cabeza baja, quiere complacerme... el primer lamenton, justo en la base de mi freson amoratado hace que arquee la espalda del placer. Su lengua recorre todo el contorno de la corona sin abandonar la lentisima masturbación para a continuación ir engulliendo poco a poco, centimetro a centimetro va desapareciendo entre sus golosos labios. Acaricio su largo cabello animandola a seguir al tiempo que desanda el camino para volver a mi glande. Una suave caricia con los dientes vuelve a hacerme vibrar excitado para volver a bajar lamiendo ansiosa... gotas de saliva resbalan por mi tronco, acariciando involuntariamente mis testículos rugosos e inflados... es cuando la veo, sus ojos azules, cristalinos, como el mar donde hemos lavado nuestro cansancio y que ahora saborea mi amada directamente de mi ardiente piel, clavados en nosotros, casi hipnoticos, guardando para si cada momento que le estamos proporcionando. Esta a mi izquierda solamente una fila mas adelante y no habia reparado en ella hasta ahora. Una sensación extraña me embarga, siempre he sido un incorregible voyeur, pero ahora soy yo el observado mientras mi amor sigue lamiendome con el mas absoluto de los mimos ajeno a todo lo que esta aconteciendo. Veo que se gira y habla con alguien mas. Otra cara de rasgos femeninos se asoma entre los asientos, pero su mirada es diferente, me desprecia nada mas verme. Discuten en voz baja. Aprieto los puños por el placer que estoy recibiendo. Puedo ver como una mano se desliza entre los pantaloncitos vaqueros abiertos que apenas tapa unas sedosas piernas morenas de mi mirona. Relamo mis resecos labios encantado... mas aun cuando me percarto de que la propietaria de esa mano es de su amiga inquisitiva. Me convierto tambien en un miron sin habermelo propuesto... Puedo imaginar como se introduce dentro de su bañador y recorre gracilmente su sexo húmedo introduciendose entre sus gorditos labios depilados y encontrando su clítoris tan endurecido y palpitante como mi verga, deseosa de caricias tan sublimes como las que estoy recibiendo. Se contonea ligeramente, vibra al mismo tiempo que vibro yo... por unos momentos imagino que los ocupantes del autobus miran o se dejan mirar mientras reciben o dar placer abandonandosen como lo hace mi alma. Mi verga palpita avisandome, un escalofrio recorre todo mi miembro, mi orgasmo esta muy próximo. Quiero que lo vea, como yo veo como esta teniendo el suyo. Aparto a mi amada en un gesto que solamente es en apariciencia gentil y caballeroso, solamente segundos antes de mi explosión... me sumerjo en las más profundas aguas hasta casi ahogarme para salir de golpe a la superficie y respirar como si fuera la última bocanada que diera en este mundo... Mi espesa savia sale en inumerables disparos que queman mi ombligo y bajo vientre al tiempo que mi amada agita mi verga ritmo de mis golpes de cadera, mareandome, arqueando mi columna, obligandome a silenciar mis gemidos para no delatarme... El sonar del telefono me devuelve a la realidad.

- Hola!, amor, que haces?- me pregunta la voz familiar de mi enamorada. - Hoy salgo un poquito antes...- me dice sin dejarme responder - Te apetece ir a la playa esta tarde?- No contesto, solamente salgo disparado en busca de mi bañador...

viernes 25 de julio de 2008

La cena de gala


Hace algunos meses, ojeando algunas revistas antiguas encontre algunos Playboys de cuando yo era adolescente, de esos que escondemos a nuestros padres y que ahora, despues de tanto tiempo te hace sacar una sonrisa al recordarlo. Entre ellas encontre un antiguo relato erótico, impecablemente escrito, de esos que marcan a la hora de intentar escribir sobre la misma temática, que aqui reproduzco para que lo disfruteis tal y como lo disfrute yo en su momento:

"Imagino que estoy en una típica cena de caridad, muy formal, en una mesa de exquisita mantelería, cubertería y cristalería. Todo perfecto. Estoy sentada con algunas parejas que en su mayoría son extranjeras. La conversación es aburrida y artificial y, en el mejor de los casos, educada. Pongo una sonrisa en "piloto automático" y me resigno a que los minutos pasen con lentitud y muy aburridamente, cuando noto algo suave que toca mis piernas, cruzadas bajo el largo mantel.
Miro a los comensales de mi alrededor, pero nadie parece haberse movido de su erecta posición. En el momento que decido olvidar el asunto, siento en mi tobillo la tibia humedad del aliento de alguien que me susurra palabras que no logro descifrar.
En ese momento me quitan un zapato, y ahogo el grito que me provoca un tierno beso en el puente del pie. La húmedad lengua de este anónimo amante mío recorre, vigorosa, todos los dedos de mi pie, enfundados en las medias de seda. Lucho por no reaccionar ante tanta provocación y vuelvo a mirar las caras de mis acompañantes, pero nadie parece ser cómplice de lo que sucede bajo la mesa, todos son ajenos al otro festín, en el cual yo soy el deseado manjar.
Mientras intento pensar decidir lo que debo hacer, una mano se desliza hacia mis rodillas y descruza delicadamente mis piernas. mi respiración se vuelve irregular, anticipándose a lo que será el próximo movimiento. Deseo ver quien es mi invisible seductor, pero no me muevo, sino que continuo con la sonrisa más educada que puedo. Me pregunto cuanto tiempo más podré aguantar sin reaccionar.
Su boca se mueve por la parte interior de mis muslos, humedeciéndolos, haciéndose camino hacia arriba. Temo que mi cara lo este desvelando todo. Mi respiración debe ser muy fuerte. Puede delatarme.
Cierro la boca y trago saliva, tratando de desesperadamente de mantener la compostura, pero cierta parte de mi se está hinchando y se mueve con contracciones y espasmos. No siento ya las piernas y mis caderas desean moverse en un vaivén desenfrenado.
Esa noche me puse medias de seda negras y provocativas braguitas de encaje. Miro a mi acompañante, a quien había dedicado estos coquetos trapitos, y tengo que sofocar una sonrisa cuando pienso en el papel de seductora que quería interpretar para él más avanzada la noche. Sin embargo, hoy he resultado ser la seducida. Me pregunto si él puede oler la excitación que bulle bajo mi calma exterior.
El camarero retira el plato que apenas he tocado y trae café en una fuente de plata. Nos sirve también un sofisticado postre de crema con virutas de chocolate, coronado con una frambuesa y una hojita de menta. Le doy las gracias al tiempo que la lengua roza el borde de mis braguitas. Mis párpados se cierran para no mostrar como mis ojos giran sugerentes hasta el final de su órbita. Me estremezco y echo una mirada alrededor de la mesa, sin preocuparme ya de lo que pueda pensar la gente que me rodea.
Me quedé mirando fijamente el postre mientras unos suaves labios comienzan una ritmica succión de mi dulce "jarrita". En este momento todos los límites y reparos anteriores se borraron de mi mente y lo único que podía pensar era: "No pares ahora, no pares, por favor".
Disimuladamente me cubrí el hombro derecho con mi mantón y deslicé la mano izquierda debajo de él, para acariciarme el duro y tieso pezón a través del fino vestido. Lo acariciaba coordinadamente con esa ansiosa boca que reposaba en mi perfumado "rincón". Poco a poco, como una flor, se fueron abriendo mis pétalos.
El ritmo se va acelerando y yo cojo la pequeña frambuesa del postre y la llevo desesperadamente a mi boca. Me siento atrapada en lo que parece una sensación de eterna suspensión, que late "in crecsendo" hasta su punto culminante. Un tremendo calor emana desde mi epicentro y se propaga por mi cuello y cara. Mi cuerpo arde en su totalidad. Y entonces el torrente. La explosión de placer. Su flujo se desliza entre mis piernas y es ávidamente acogido por mi compañero más íntimo, que ya no es un extraño, sino un amigo entrañable.
La lengua recorre lentamente cada pliegue y recoveco, saboreando y sorbiendo cada gota del néctar mientras yo todavía me extremezco. Esta marea secreta va paulativamente menguando, y unos finos dedos reponen delicadamente mis braguitas, como guardando este latente combustible para futuros juegos de artificio. Entonces las manos descienden delicadamente por mis piernas hasta su punto de partida y me ponen los zapatos uno a uno. Una vez calzada, mi boca fantasma le da un beso a cada pie como educada despedida.
Me doy cuenta de que estoy temblando y de que todavía tengo la frambuesa entre mis labios. La introduzco en mi boca y cojo la taza de café. Miro mi reflejo en el espejo del negro café, esperando ver la misteriosa transformación de mi rostro marcado por el placer...."

viernes 18 de julio de 2008

El tren


El frescor del vagón calma mi escaldada y algo enrojecida piel debido a la bochornosa tarde que hace ese dia condensando las gotitas de sudor que recorren mi cuerpo. Suelto un bufido de alivio que arranca alguna muestra de solidalidad en las caras acaloradas del resto de los pasajeros. Miro a mi alrededor buscando un sitio donde poder sentarme tranquilo y relajar mi cansado espiritu... y es cuando la veo, tan hermosa, tan perfecta... como una angelical aparición buscando almas que salvar en la tristeza del purgatorio. Debe tener algo más de 40 años, cabello largo, rubio mechado de interminables y sensuales bucles que caen por encima de sus ombros hasta rozar el nacimiento de los pechos que contrasta con el moreno de su piel, ojos luminosos verdes, vivaces, inteligentes y una boca que pide ser besada hasta el infinito. Su cuerpo, armonioso solamente es tapado por un pequeño vestido blanco veraniego, que se pega a ella como una segunda piel, incapaz de disimular sus mas bellos encantos. Mira con devoción maternal a dos personitas, que deduzco son sus hijos, 2 pequeños traviesos que arrancan sonrisas de su madre, lo cual la hace aun más irresistible. La deseo en ese momento. La boca se me seca y me muevo incomodo intentando disimular el bulto que mi verga ya dibuja por debajo de mi pantalón... es cuando me doy cuenta que otro hombre más la mira con la misma pecaminosa lascivia que lo hago yo, lo noto en su cara... me sorprendo a mi mismo... siento celos, celos de ese hombre, celos de como imagina que la devora... es mia!, la vi primero y me pertenece, solo yo puedo admirarla, solo yo puedo fantasear con ella en esos instantes, solo yo puedo imaginar que la poseo de mis maneras distintas... Se da cuenta de nuestras acosadoras miradas y las devuelve, solamente de reojo con extremada rojez y vergüenza... El tren llega hasta el final del anden de la última parada. Todo el mundo va bajando, menos yo, que permanezco en mi asiento... quiero verla caminar, quiero ver sus formas atrasluz, quiero verla moverse con esa elegancia del que hace gala en cuando se dirige hacia la salida del vagón. La veo, de pie en el anden, todo el mundo ha desaparecido ya, y las luces se han apagado esperando la próxima salida y es, de repente, cuando por primera vez, me devuelve la mirada de manera directa, desafiante. Se agacha unos instantes para decirles algo a sus alborotadores niños, que desaparecen corriendo con unas monedas y vuelve a entrar para caminar hacia mi. La miro hipnotizado, segundos que parecen dias. Se aproxima, decidida. "Tenemos poco tiempo", murmura al tiempo que sus manos se han posado en mi bragueta para liberar de su prisión mi polla totalmente erecta. Me levanto levemente para facilitar su trabajo. Soy incapaz de decir nada. Recorre mi verga con sus expertas manos, acariciando, estudiando, calibrando que es lo que tiene en su poder... parece satisfecha. Se coloca encima mio, apoyando una de sus piernas en el suelo y la otra en el asiento contiguo y sin dejar de mirarme, tal como yo hacia unos minutos se levanta un momento el vestido y aparta su braguita, dejando a mi vista, solo unas milesimas un coñito perfectamente arreglado, húmedo, goteante, pidiendo ser llenado de hinchada carne masculina. Se agacha para ser penetrada, de una sola vez, entrando como una espada en su vaina, hasta que mis testísculos chocan con su piel... Me mareo, es un torbellino de sumo placer... la visión de ella mordiendose el labio inferior ahogando el primer suspiro, su empapado sexo que me envuelve, el morbo de follar ahi mismo hace que este apunto de correrme ahi mismo, de tener mi orgasmo, de llenarla con mi espesa carga. Lo nota... lo nota en el palpitar de mi miembro, en mi esfuerzo por contenerme, en mi respiración agitada que siempre anuncia lo que vendra a continuación. Se queda ahi quieta, unos segundos mientras intento controlar mis impulsos. Se levanta hasta la puntita de mi glande para volver a ser penetrada por segunda vez, y luego una tercera vez... y una cuarta y una quinta. Esta satisfecha de su maniobla, sus manos ahora se posan en mi, facilitando el ritmo de la penetración. Recupero mi consciencia en cuanto los primeros jadeos salen de su boca. A mi fosas nasales llega el aroma de su dulce madurez mezclado lujuriosamente con el perfume de su sexo pastoso. Libero uno de sus pechos, que saltan sobre mi a la velocidad que impone que su vestido y ropa interior es apenas capaz de retener. Un pezon de color cafe aparece ante mi, mi lengua se enrosca sobre el, lamiendolo, mordiendolo, provocandole ese pequeñito dolor que aumenta el placer. Una de mis manos acaricia sus caderas pidiendole más velocidad, más ardor, mas apremio y la otra estruja sin compasión su otro pecho por encima del algodón. Me agarra de la cabeza y por primera vez me besa, labios de fresa y menta que acalla nuestros apagados quejidos. Lo siento palpitar de nuevo, pero no solo, tambien su conejito palpitar, siento sus espasmos que vienen a mi como un gran tsunami sexual... la aprieto contra mi, cuando, sin poder contenernos, nos abandonamos... siento mi semen chocando contra su utero, como recibe mi regalo en el momento que ella alcanza su extasis... "gracias" me dice cuando empieza a irse..., solamente se vuelve una vez "hasta la semana que viene" dice sinuosa y sale, al tiempo de recibir con una sonrisa a sus hijos que traen las manos llenas de dulces de alguna máquina espendedora... el pitido del revisor anunciando la inminente llegada me devuelve a la realidad. No esta, miro a mi alrededor, pero no la veo... en algun momento ha abandonado el tren dejandome en esos momentos apesumbrado... y en el rostro del otro hombre, de aquel que habia sentido celos inconfesables, veo reflejada la misma tristeza que ahora tiñe mi rostro...

martes 15 de julio de 2008

Imsonnia


Miro el reloj dígital que parpadea en la mesita de noche. Las 3 y media de la mañana. Me revuelvo en las sabanas con fastidio que me parecen mas pastosas que nunca. El ventilador intenta aliviarme con el frescor procedente de sus aspas pero no puede competir con esta noche tan cálida y sudorosa... me giro hacia ella. Esta enfrente mia. Dormita. Su respiración es suave y acompasada. Siento envidia de no poder estar sumergido en el mundo de los sueños viviendo torridas aventuras. Su contorno desnudo y oscuro corta sensualmente la penumbra de la habitación y tengo que contenerme para no despertarla para saciar el fuego que me consume por dentro... Un gemido quejoso procedente de fuera me pone alerta. Procede de la ventana y a ese gemido le sigue otro, y otro y otro más, acompañados por risas apagadas y murmullos incitadores. Me incorporo, mi curiosidad morbosa puede conmigo. Me pongo depie sobre la cama y con mucho cuidado avanzo hasta la ventana intentando que el colchon no chirrie mas de la cuenta y me delate. Quedo fascinado y embobado por lo que veo. Mi verga se endurece rapidamente dentro de mi pantalon corto y no puedo evitar pegar mis caderas contra la pared buscando el roce. Una presencia detras de mi me pone en alerta. Sus brazos rodean mi pecho. Se ha despertado y me ha seguido. Su morbo es casi tan insaciable como el mio. Noto su piel, ardiendo contra la mia. Sus pezones, hinchados, clavandose amorosamente contra mi espalda. No se enfada, no me regaña, solamente me susurra al oido que es lo que veo, susurro que me sabe a caricia lasciva. Es algo mas baja que yo, pero se perfectamente que esta mirando por encima de mi ombro. Su mano baja para apretar mi polla por encima de la tela haciendo ver que es suya y solo suya y para incitarme a hacer lo que me pide. Un escalofrio recorre todo mi cuerpo. Decido seguir con el juego que me propone. Vuelvo a mirar. A escasos metros de nuestros ojos dandonos la espalda, una ninfa de curvas exquisitas y cabello largo del color del trigo cabalga sin descanso sobre la verga de su amante, sin ningun disimulo, sin importarles que les puedan estar espiando. La mano se ha deslizado por debajo del elástico y empieza una suave masturbación acompañando a mis palabras. Baja mi prenda arrastrando mi polla durisima que salta nerviosa en el aire una vez liberada de su prision... ahora sus caricias son mas directas, más placenteras, mas eficaces. Lanzo mis primeros suspiros que intento acallar lo maximo posible para no delatarnos. Mi orgasmo se acerca demasiado rapido... para. Ella misma se ha dado cuenta de lo cerca de estoy. Busco con mis caderas sus mágicos dedos, pero me esquiva haciendome sufrir. "Dejame hacer" me vuelve a susurrar. Me rodea moviendo ligeramente mi cuerpo hacia la derecha. Se agacha y me mira. A pesar de la oscuridad reinante puedo ver sus ojos llenos de devoción y lujuria, solamente un segundo antes de que su boca busque mi miembro. Su lengua recorre toda la superficie de mi verga, mi prepucio amoratado, todos los recovecos que marca las venas hinchadas, la base hasta mis testículos rasurados. Mi boca se seca, mis piernas me fallan. La engulle, lamiendo glotonamente. Vuelvo a mirar hacia mis vecinos ardientes. Ella ahora se ha agachado sobre su amante besandose con pasión. Veo perfectamente la verga del hombre taladrandola sin parar, en largisimas y rapidas embestidas. Sus testículos provocan al chocar suaves ondulaciones en el culito prieto de la rubia amazona. Me agarro al marco de la ventana cuando las familiares pulsiones preorgasmicas me anuncian el sumo placer. Intento avisarla, pero como respuesta pasa su mano por debajo de mis piernas para no dejar escapar su presa... dentro de su boca, entre la maralla de cabellos despeinados que no me deja ver nada exploto en un orgasmo intensisimo. Todo mi ser se tensa y alcanzo el mayor de los nirvanas... Uno, dos, tres y cuatro largos chorros de mi savia se deslizan por su garganta hambrienta... Bebe de mi, lo noto, deslizandose por su garganta... En el otro lado, tambien han acabado su pasional encuentro y ahora se abrazan satisfechos. El hombre busca a tientas el interruptor para apagar la luz. "Buenas noches" me susurra mi amor picarona de nuevo. Se ha vuelto a incorporar delante mio. Siento ligeramente mi sabor agrio en su aliento y vuelve a acostarse esperando a que la acompañe... en sus sueños...

martes 8 de julio de 2008

Habitación 301


Aprecio tu olor que envuelve la habitación de manera discreta, despertando mis sentidos. Aspiro con fuerza, el perfume que flota en el ambiente, delatando tu presencia, indicandome que hace poco estuvistes aqui, tan erótico, tan sensual, que nada más tenerlo en mis pulmones hace que me acuerde irremediablemente de tu dulce piel. Ese olor tan constante, tan intenso, que siempre formara parte ti y que espero que me acompañe toda la eternidad marcado a fuego en mi alma... Hay algo más que llama mi atención... Un sobre blanco, con un mensaje escrito en letras rojas "Abreme" colocado estrategicamente en la mesita de noche hace que mi curiosidad se dispare igualando por unos momentos mi despertado lívido. Esta sellado con la marca de tus voluptuosos labios y dentro del sobre solamente 2 cosas: Una llave, de un hotel que me es familiar, con un número, "301" y un mensaje con tu inconfundible letra "no preguntes, no lo pienses, solamente ven. Te espero" dice el papel de manera entre imperativa y suplicante... Recuerdo perfectamente mientras aprieto la llave contra mi palma... Hace exactamente hace 1 año, en ese mismo hotel, en esa misma habitación... A mi mente viene inmediatemente nuestros besos y lametones apasionados, devoradores, asfixiantes. Nuestras lenguas jugando en una danza lasciva, mis manos inquietas y nerviosas intentando por todos los medios desnudarte, sin apenas soltarnos, sin apenas respirar, arrastrandote ansiosamente hasta la deseada cama, tirando todo a nuestro paso como un huracan enfurecido... Recuerdo como sumisamente te dejas tapar los ojos con tu pañuelo de seda negro y atar las muñecas con la corbata, indefensa a mis deseos. Estas desnuda ante mi, mientras yo sigo vestido, demostrando quien esta esa noche al mando. Rios de champan recorren tu piel mientras mi boca se apresura a lamer el líquido. Gimes, primero de sorpresa al sentir el frescor del champan y luego de placer y aliviada cuando mi lengua recorre tu cuerpo. Pruebas de mis labios el burbujeante líquido frances a ciegas, lanzando tus besos hambrientos al aire. Juego contigo. Mi lengua avida de emociones baja por tu barbilla, tu cuello, tus pechos cuyos pezones amenazan con abandonarte... saboreando cada milimetro. Suspiras, abres y cierras las piernas indicandome el camino a seguir. Sorbo de tu ombligo los últimos trazos lamiendo como si de un perrito fuera... Recuerdo como inundo tu sexo húmedo y brillante de nata montada, más frio que te vuelve a hacer saltar sorprendida. Pero esta vez es diferente, esta vez libero tus ojos para que puedas ver como unto la nata con un fresón y juego maliciosamente frotando con la puntita de la fruta tu clítoris hinchado, trazando circulitos suaves para luego degustar golosamente tan sabroso manjar. Me suplicas que te penetre, que termine con estos juegos, al tiempo que a ese freson le sigue un segundo, un tercero y un cuarto, al cual más rico, rozando lo justo tu palpitante clítoris, tus labios abiertos para mi, pero sin permitirte alcanzar el orgasmo... Recuerdo ceder por fin a tus deseos, y tambien a los mios. Saco mi verga, durisima, erecta por ti, más grande de lo que puedo conseguir acordarme, sin desprenderme de los pantalones, sin tocar mi atuendo, y te penetro agarrandote de las piernas, alzandote por los muslos, como lo haria un cuchillo en cremosa mantequilla. El roce es el más maravilloso que hemos sentido hasta ahora, alcanzas el primer orgasmo muy rápido, temblando como su tuvieras fiebre, apretando tus puños, desesperada por poder tocarme pero sin poder hacerlo, pero si atrapas mis labios mientras siguo abriendome camino dentro de ti... la erección dolorosa que sufro en estos momentos me devuelve al presente. mi verga, pulsante da suaves golpecitos contra mi bragueta exigiendo alivio. Miro el reloj, han pasado ya 10 minutos desde que lei el mensaje, tengo que darme prisa y acudir a tan prometedora cita... que me esperará en la 301? se marcará en mis recuerdos esta noche como el metal de la llave lo ha hecho en mi mano? quien sabe...